El peso adecuado te da salud y bienestar

     ¿Eres de esas personas que sienten un odio infinito hacia su báscula? Si la respuesta es sí, la siguiente pregunta sería ¿y cuál es la razón? Sabemos que tener unos kilitos de más o de menos puede causarnos malestar físico, psicológico y en casi todas las ocasiones bastante estrés. Lo principal de esta cuestión es saber que un peso adecuado es fundamental para nuestra salud y bienestar.

     Lo difícil llega cuando uno cree saber cual es su peso ideal basándose en estereotipos y al final lo único que consigue es enfermar. Debemos tener mucho cuidado con esto, pues hay personas que se obsesionan con llegar a cierto peso o entrar en x talla de ropa a costa de lo que sea, con la intención de verse más guapas, y están dañando seriamente su salud haciendo esto.

¿Quieres estar en tu peso adecuado?

  • Primero debes saber cual es tu peso ideal y no perderte fantaseando y persiguiendo cosas que por naturaleza no pueden ser. Lo más lógico es que acudas a la consulta de tu médico y le comentes tus intenciones; él sabrá aconsejarte debidamente y también podrá llevar a cabo un seguimiento de tu dieta para saber los cambios que se van produciendo en tu organismo a lo largo de ella. Créeme, un cuerpo delgado no significa belleza obligatoriamente y menos si da la impresión de estar enfermo…peso adecuado

    Quien también te podría ayudar es un nutricionista o algún especialista de la salud formado para aconsejar en este tipo de menesteres. Ellos sabrán que tipos de alimentos son los más adecuados, algún que otro ejercicio específico para quemar grasa localizada en ciertas partes de nuestro cuerpo, etc.

  • El segundo paso en esta carrera de fondo es la constancia. A lo mejor eres una de las tantas personas a las que les cuesta la misma vida ser constante, que lo que quieres ver en el espejo parece que no llega nunca o que está a años luz del reflejo actual. ¡Persevera y vencerás! No lo olvides, pero mientras tanto márcate metas pequeñas y accesibles. Por ejemplo, empieza por proponerte hacer ejercicio dos o tres veces por semana como mínimo, eliminar algún dulce o chuchería de tus alimentos habituales, y cosas por el estilo.

    Psicológicamente te ayudará mucho ir logrando estas pequeñas metas y verás como, poco a poco, eso que veías tan lejos de ti se convierte en realidad.

  • Como tercer pasito vamos a hacer un pequeño alto en nuestra carrera, y lo vamos a hacer para pararnos en un punto que consideramos muy pero que muy importante; la influencia del exterior. Esto es, desde las revistas de moda, carteles y vallas publicitarias, artistas del momento o escaparates de las tiendas, hasta tu grupo de amistades, familiares, compañeros de trabajo, y demás.

    ¿Por qué pararnos en esto? ¿Qué tendrá que ver? Pues muy sencillo, quizás no te hayas dado cuenta, pero son numerosas las ocasiones en las que de manera no intencionada nos dejamos influenciar por personas cosas y situaciones extrínsecas. Constantemente nos atacan con anuncios de mujeres divinas o de hombres perfectos y que para llegar a esa perfección debemos tener ciertas medidas en el cuerpo, usar cierta ropa o una marca específica de maquillaje. Y, aunque por otro lado, también nos recalcan mucho que la belleza está en el interior y esas cosas tan ideales si luego se llevasen a cabo, pero nunca o casi nunca te dan ese mensaje y lo acompañan de una persona de medidas y tallas reales, como tú, como yo, como cualquiera; no, en su lugar vuelven a ponerte a una musa divinísima de la muerte y claro… en eso nos fijamos y con eso nos quedamos; sé bonito por dentro, pero si se te ve también por fuera casi mejor ¿no?

     Pues este tipo de información, muchas veces, lo que consigue es desanimar a las personas que se encuentran haciendo dieta, ya sea para bajar de peso como para ganarlo, en esto no hay distinciones…

     Sobretodo debemos ser realistas, yo nunca voy a medir un metro ochenta por mucha dieta y ejercicio que realice ¿a qué no? pues con las tallas ocurre lo mismo, mi estructura ósea y mi fisionomía corporal no van a variar por más que me mate en el gimnasio, da igual si voy una hora al mes o una hora al día. Así que casi mejor sacar provecho a lo que tenemos y potenciar nuestros puntos fuertes en vez de intentar imposibles.peso ideal

    ¡Y ahí es exactamente a donde nos lleva el siguiente paso! ¿Sabes sacarte partido? ¿Sabes potenciar tus puntos fuertes y disimular los que no te gustan? Esto es ciertamente un arte, y no vamos a darte una “master class” aquí ahora mismo, pero sí vamos a nombrar cuatro cosillas que todos podemos poner en práctica:

  • Estudia tu fisionomía. Hay prendas de ropa que acentúan puntos de nuestro cuerpo que nosotros mismos vemos como “defectos” aunque no lo sean, huye de estas y prueba con otro tipo de patronaje con el que te sientas más a gusto. La manera más sencilla que tienes de hacer esto es probándote cosas que en principio no pensaste nunca en ponerte. Anímate a acercarte hasta una tienda de ropa de tu elección, mira prendas de colores y estampados que no sueles tener en tu armario y prueba, quizás te lleves una grata sorpresa. Y lo mismo para las zonas que sí queremos potenciar, pruébate algo que diga: mira que cuello más esbelto, o mira que piernas largas y definidas tengo… Cuando focalizamos la atención a determinadas zonas del cuerpo el efecto que conseguimos es que otras pasen más inadvertidas. Juega con estos conceptos ¡y aprovecha lo que te ofrecen en beneficio propio!
  • Habitúate a la práctica de ejercicio. Con esto no nos referimos a que pases de practicar “sillón Ball” a ser un corredor de fondo de las olimpiadas, pero sí a que tomes una rutina de algo que te guste practicar (caminar por el campo, correr un poco, jugar algún partidillo amistoso de fútbol con los amigos…). Con esto estaremos ayudando a que nuestro cuerpo libere endorfinas, que son las hormonas de la felicidad y conseguiremos un montón de beneficios más que no vamos a detallar ahora mismo, pero que van a venir muy bien para sentirnos fenomenal y ponernos de buen humor.
  • Ten una afición que te guste; puede ser pintar cuadros, bailar merengue, ir a los partidos de fútbol del equipo del pueblo los domingos por la tarde… en fin, alguna actividad lúdica que te ayude a desconectar de la rutina y te proporcione algo de tiempo para ti.
  • Come sano. Mantén una dieta lo más equilibrada y saludable posible. Acude a tu mercado local, compra productos de temporada, frescos, de agricultores cercanos; prueba a comerte una fruta fresca, sin aditivos, sin conservantes, de esas que no vienen dentro de un paquete de plástico como vemos en muchos supermercados. Te aseguro que hacer dieta con este tipo de productos no es ningún castigo y además sale mucho más rentable para nuestro bolsillo. (Y los pequeños comercios locales también te lo agradecerán).
  • ¡Ten siempre presente que tú vales mucho! No permitas que comentarios dañinos o mal intencionados te hagan daño. Ya sabemos que nunca llueve a gusto de todos, así que si tienes que gustarle a alguien, ese alguien eres tú. Esto no quiere decir que dejes de hacer caso a quienes te hacen una crítica constructiva o intentan darte un buen consejo (o no tan bueno, pero con buena intención…) pero sí que filtres todo aquello que te pueda hacer sentir mal y lo apartes de tu mente. Sé positivo y la positividad vendrá a ti; sé negativo y ya sabes que es lo que obtendrás… en tu mano está.
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